AGRICULTURA

Históricamente, uno de los pilares fundamentales en los que La Alpujarra ha basado su economía ha sido la agricultura, a la que se une la ganadería en el seno de una sociedad autosuficiente.  

Su inicio se encuentra en el período Neolítico. Desde esos momentos,  las prácticas agrícolas tradicionales se han mantenido en la zona. Los grandes agricultores andalusíes realizaron el abancalamiento del terreno, extendieron el regadío mediante acequias e introdujeron una gran variedad de productos. 

La estructura de la propiedad de la tierra es, generalmente, minifundista, destacando el pequeño tamaño de unas parcelas que los agricultores han ido adecuando a las peculiaridades del terreno y a la disponibilidad de agua.

La diversidad del territorio y el audaz manejo del agua han permitido cultivar una gran variedad de cereales, frutas u hortalizas.

Bancales, paratas y balates

Con el fin de facilitar la agricultura de regadío en una zona con desniveles, los cultivos se asientan en parcelas llamadas bancales y paratas (bancales pequeños y estrechos), construidos por el hombre a modo de plataformas sujetas por balates o muros de piedra seca, a los que se recurre debido a la erosión del terreno. 

La extensa red de acequias

Infraestructuras destinadas a la captación y reparto del agua de las cumbres (procedentes del deshielo de la sierra), que permiten disponer de ella en momentos de escasez. Cuentan con una tipología que va desde las acequias principales y secundarias a las características acequias de careo.

Repartidas por las laderas en todas direcciones y altitudes, conducen el agua a las balsas o albercas, aljibes y zonas cultivables, donde el sistema tradicional de riego es por inundación, ya que los suelos requieren riegos cortos y frecuentes. 

Las eras

Estos espacios se localizan en lugares altos y abiertos. Generalmente de uso comunal y de morfología circular, tradicionalmente han sido utilizados para la trilla del cereal (en ocasiones también leguminosas secas), que llega cegado y hecho haces o gavillas.

Los caminos reales

Asociados a la agricultura existen, dentro de la red de senderos y caminos alpujarreños, caminos que se dirigen a los pagos (zonas agrícolas en las que se dividen los términos municipales, en función de las zonas regables).

 

GANADERIA

La ganadería tradicional en la comarca ha permitido un gran aprovechamiento de su accidentado territorio. Combinada con la actividad agrícola, ha mantenido un buen nivel de fertilidad en los suelos.

Más generalizada a partir de la conquista castellana y la consiguiente repoblación, normalmente cada familia, a excepción de los grandes propietarios ganaderos,  contará con pequeños rebaños, destinados fundamentalmente al autoconsumo. 

Entre los tipos de ganado se encuentran el caprino, el ovino, el vacuno y el porcino.

Traslado del ganado

El traslado del ganado, para poder ser alimentado, se hace necesario en una zona de gran diversidad territorial y grandes diferencias climáticas asociadas a ésta. Se establecen dos variables:

- Trashumancia. Traslado fuera de la comarca, cubriendo grandes distancias.  

- Trasterminancia. Movimientos estacionales de corto recorrido.

Construcciones de uso pecuario

- Abrevaderos

- Aljibes

- Balsones

- Corrales

- Refugios

Vías Pecuarias 

Fundamentales para el desarrollo de los desplazamientos ganaderos, están constituidas por una amplia red comarcal de caminos, que se inserta en otra mayor, la regional, a través de grandes itinerarios. Se denominan cañadas, cordeles, veredas y coladas.

 

MINERÍA Y METALURGIA

Documentadas ambas en la comarca desde la Prehistoria, cuando ya era conocida la riqueza minera de la zona. Grupos humanos pertenecientes a la Cultura de Los Millares y a la Cultura del Argar (Edad del Bronce) ya realizaban actividades mineras. Iberos, fenicios, cartagineses, romanos y andalusíes también explotaron los afloramientos de la zona.

Existen numerosos yacimientos arqueológicos relacionados con estas actividades, en los que aparece un numeroso registro arqueológico compuesto por hornos, crisoles, moldes, lingotes, candiles, lucernas y utensilios variados.

Los siglos posteriores están marcados por el control de las instituciones en cuanto a la explotación de los recursos minerales. Ya en el siglo XIX se impulsará la minería interior, teniendo lugar entonces una importante actividad minera cuyo declive se hará evidente en el siglo XX.

Minerales explotados 

- Hierro. Busquístas-Almegíjar, Bérchules, Trevélez, Abla, Laujar de Andarax.

- Plomo y plata. Sierras de Lújar, Contraviesa y Gádor.

- Fluorita. Berja, Laujar, Almócita, Orgiva.

- Cinc. Alcora-Canjáyar, Padules, Alcolea.

- Azufre. Gádor.

- Mercurio - Cinabrio. Albuñol, Gádor, Juviles, Cástaras.

- Cobre. Albondón, Fuente Victoria.

- Alumbre. Alboloduy.

La transformación de los metales, derivada de una parte de la minería, se asocia fundamentalmente al hierro y al plomo, y en menor medida al  mercurio - cinabrio.

Existieron fundaciones en varios puntos de la comarca, entre las que destaca la Fundición Real de Alcora (Canjáyar).

La metalurgia tradicional del hierro está representada por numerosas herrerías y  fraguas. Normalmente se localizan junto a ríos y cerca de los espacios mineros, para facilitar el aprovisionamiento de las materias primas.

 

ARTESANÍA

La artesanía constituye una de las manifestaciones culturales más importantes de La Alpujarra. Aún hoy, encontramos artesanos en los pueblos que, junto a las técnicas tradicionales de siglos anteriores, han incorporado otras artesanías (elaboración de joyas y bisutería, prendas y complementos de vestir, objetos de decoración, etc.).

Enfocadas a la autosuficiencia desde siempre, esas actividades cotidianas y familiares son cada vez más valoradas en el exterior. Entre las más representativas se encuentran las siguientes:

Artesanía con fibras vegetales

Aunque destacan el esparto y la mimbre, se trabajan otras fibras de origen vegetal, como son el cáñamo, el yute o la pita para obtener diferentes tipos de cestos, cuerdas o sandalias.

Carpintería

La carpintería de carácter artesanal, en ocasiones, sigue los patrones del estilo mudéjar, en cuanto a la talla y al procesamiento en general. Se fabrican muebles y diversos utensilios.

Talabartería o guarnicionería

El talabartero o guarnicionero fabrica artículos de cuero de diversa utilidad, como arreos para el atalaje de caballerías y para el arrastre de carruajes, sillas de montar, etc.

Cantería 

Se centra fundamentalmente en la elaboración de sillares, realizados con piedras del entorno como la arenisca, la caliza o el conglomerado. La cantería tradicional de lajas de pizarra siempre ha tenido una gran importancia en la comarca.

Telares

En los telares alpujarreños, herederos de una rica tradición, se confeccionan tejidos combinando lana, lino o seda de variados colores en franjas de diferentes anchuras. En ocasiones se incorpora decoración floral, animal o vegetal. Además de las populares jarapas se confeccionan mantas, cojines, tapices, alforjas y alfombras. 

Alfarería

En numerosos yacimientos arqueológicos, atribuibles a diferentes culturas, ha aparecido cerámica doméstica y cerámica aplicada a la arquitectura. 

En los talleres alfareros alpujarreños sigue viva la herencia andalusí, a través de las técnicas decorativas y de fabricación. Las piezas realizadas con técnicas medievales se unen a la cerámica típicamente granadina y presentan una variada tipología (lebrillo, tinaja, cántaro, tinaja, etc.), destacando por su sencillez y pureza de formas.