ARQUITECTURA DEFENSIVA

Tanto los elementos defensivos prehistóricos y de la Antigüedad como las construcciones militares medievales de La Alpujarra, presentan un notable deterioro. No obstante, los restos que todavía se pueden apreciar ofrecen una importante información desde una perspectiva técnica e histórica. A ellos se unen una serie de estructuras defensivas correspondientes a etapas posteriores.

 

Castillos y castillejos, fortalezas y ciudades amuralladas

Destacan los elementos pertenecientes a la etapa medieval, aunque no son los únicos.

- Castillo de Lanjarón. Construcción edificada entre los siglos XIII-XV. Se organiza en base a dos recintos delimitados, a los que se llega a través de una puerta de doble recodo. Tiene un aljibe cercano a la entrada. Su principal función era la de proteger los caminos que iban desde Granada hasta la costa.

- Castillejo de Poqueira. Situado en una zona estratégica, que permite la visión del Barranco de Poqueira, el río Trévelez y la sierra de la Corona.

- Fuerte de Juviles. Encontramos los restos de tres aljibes y algunos paños de muralla.

- Castillo de Escariantes, situado en  Ugíjar. Fue habitado desde el inicio de la conquista musulmana en la Península.

- Castillo de Juliana. Construye no muy lejos de Murtas. Sus restos datan del siglo VIII, quedando en pie algunas torres de su perímetro. En su interior podemos observar restos de viviendas y de dos aljibes. 

- Castillo de La Rábita. Se asienta sobre un ribat árabe (del que se conserva una gran torre) y fue un elemento primordial para la defensa costera de La Alpujarra.

- Castillo de Castell de Ferro. Supone uno de las construcciones defensivas mejor conservadas de la comarca. En época cristiana, se mantuvo en pie gracias a su excelente situación para el control marítimo. Su estructura consta de tres partes: la Torre del Homenaje, de origen musulmán, es el edificio principal. Frente a ella encontramos un espacio de época posterior, dedicado a las estancias de la guarnición y al patio. Por último, tenemos un baluarte del siglo XVI para la ubicación de piezas de artillería.

- Castillo de Baños (Polopos-La Mamola). Fechado en la segunda mitad del siglo XVIII y construido sobre una planta semicircular de tipo herradura, prolongada mediante dos torres laterales.

- Castillo de Guardias Viejas. Del siglo XVIII, situado en el término de El Ejido. Su interior alberga una colección de gran valor de elementos militares de la época.

- Posible Castillo de Sant Afliy. Recinto fortificado situado en la margen derecha del río Laroles, en el término municipal de Ugíjar. Por su situación geográfica puede tratarse, según los investigadores, del castillo de Sant Afliy. Estuvo ocupado prácticamente durante toda la época islámica. Presenta restos de diferentes estructuras, identificadas como varios edificios, dos aljibes rectangulares y abovedados y varias torres y torreones. Además, se han localizado varios lienzos de su muralla. 

- Alcazaba de Laujar de Andarax. Fue el hogar de Boabdil durante su exilio, tras haber entregado la ciudad de Granada a los Reyes Católicos. En la etapa Nazarí, es proclamada la fortaleza más importante de La Alpujarra.

- Alcazaba de Marchena. Situada en el municipio de Terque, en el Medio Andarax. Encontramos en la actualidad restos de muros, aljibes y murallas.

- Alcazaba de Fiñana. Siglos IX-X. Hay conservados restos de tres torreones y parte de las murallas, un aljibe bajo el actual acceso a la construcción, la torre del reloj (que ocupa el lugar correspondiente a una atalaya del conjunto) y un importante aljibe restaurado.

- Alcazaba de Villavieja, localizada cerca del municipio de Berja. Actualmente encontramos restos de un torreón rectangular, partes de la muralla y aljibes y posibles estructuras habitacionales.  

- Ciudad amurallada de Adra en el siglo XVI. Localizada junto al mar, destaca en ella su carácter defensivo.

 

Torres defensivas

Torres para refugio

Algunas de ellas se encuentran restauradas, como es el caso de La Estancia (Gualchos-Castell de Ferro). 

A causa del miedo por las continuas sublevaciones mudéjares, los cristianos viejos instauraron puntos donde poder refugiarse. En algunos casos se utilizaban las torres de las iglesias, como es el caso de la Torre del Convento de los Agustinos de Huécija.

Por otro lado, las familias más adineradas se permitían la construcción de dichas torres cerca del lugar donde vivían. Como ejemplo en la comarca encontramos la Torre de los Enciso, en Berja, que data del s. XVI. 

Torres costeras

- Torres cilíndricas de época musulmana.

- Torres de pequeño releje de comienzos del siglo XVI.

- Torres troncocónicas del siglo XVIII. 

Entre ellas destaca la Torre de la Rijana, situada cerca de Castell de Ferro. Fue construida en el siglo XVI sobre restos medievales, posiblemente del siglo X. A su alrededor aparecen restos de un recinto amurallado, en cuyo exterior se encuentran dos aljibes. En el siglo XVIII fue abandonada, a causa de la poca comunicación visual con el resto de torres defensivas del litoral.

 

Trincheras y búnkeres

Pueden considerarse bienes patrimoniales los restos de construcciones defensivas que se levantaron en la zona alpujarreña durante la Guerra Civil española. 

Ejemplo de ello son el conjunto de trincheras y búnkeres de Pico Águila y su entorno. Destacable también es el Búnker del Cascajar Negro, en el término de Capileira. Para defender la ciudad de Almería, localizamos ejemplares en el Cerro de las Tahonas de Bentarique.

 

ARQUITECTURA ALPUJARREÑA

Arquitectura tradicional alpujarreña

La casa tradicional de La Alpujarra tendrá un origen bereber y se encontrará en calles estrechas tendentes a la horizontalidad, formando todo el conjunto terrazas inscritas dentro de la trama urbana. 

Las casas suelen ser construcciones sencillas y encaladas, de una o dos plantas, con cubiertas o terraos planos de launa y chimeneas en forma de cono truncado. La piedra y la madera son los materiales básicos empleados a la hora de edificar. 

Suelen tener escasos y diminutos huecos o vanos, porque lo que se pretende es conservar el calor interior en invierno y el frescor en verano. Normalmente carecen de balcones y las puertas son muy sencillas, de una sola pieza o bien partidas por la parte superior. El mobiliario suele ser escaso y muy funcional.

El interior está enfoscado con yeso o barro y el espacio se divide generalmente en varias plantas: 

- Piso bajo. Con habitaciones dedicadas a usos de tipo económico.

- Piso medio.  Destinado a albergar la cocina, despensas y dormitorios.

- Piso alto. Con almacenes de productos o secaderos de frutos y semillas.

Los tinaos

Dentro de la trama urbana destacan los tinaos, que harían las veces de prolongación de las casas. Son plataformas que cubren parte de las calles o su totalidad, sirviendo como zonas de paso. También serán utilizados para protegerse de las inclemencias del tiempo o como secadero.

Viviendas de nobles y burgueses

Casas de gente con un poder adquisitivo superior. Se asemejan a las tradicionales, pero con mayor tamaño y un mayor grado de suntuosidad, ya que simbolizan la riqueza y el poder de las familias que las habitan. 

Estos edificios, de tres alturas normalmente, surgirán en los siglos XVII y XVIII y serán de ladrillo con mampostería de herencia mudéjar. Las fachadas son de piedra, con el escudo familiar, un gran balcón de forja, frontones sobre los vanos y loggias abiertas en el tercer piso. 

Como ejemplo, destacaremos la Casa de la familia Godoy o la de la familia del Moral, en Fondón. Una estupenda torre-mirador en un lateral supone el elemento más significativo de la Casa de Los Palomar o del Rey Chico, en Fuente Victoria, del siglo XVIII. El notable Palacio de los Condes de Sástago, en Órgiva, es del mismo siglo y se edificó a partir de un torreón musulmán. 

Durante el siglo XIX, las casas burguesas no usarán ya materiales del lugar. Se levantarán con "materiales de mercado", destacando por su boato y profusa decoración. De entre todas destaca la Casa de los Caballitos, de Terque, una vivienda en dos alturas formada por dos módulos unidos entre sí. Sobre la cornisa aparecen llamativas figuras de grifos, que al ser, de manera errónea, identificados con caballos, son las que dan ese nombre a la casa. 

Los edificios de la administración, el comercio y el ocio

- Ayuntamientos. Destacan los inmuebles del siglo XVIII. Ejemplos son el de Cádiar, casa señorial de tres plantas, o el de Berja.  

- Pósitos. Graneros de trigo, fundamentalmente, de gestión municipal. De los más antiguos podemos destacar el Pósito de Fondón o el Pósito de Fuente Victoria, ambos del s. XVI. 

- Escuelas públicas. Creadas fundamentalmente a partir de la Ilustración. Datan de 1928 las Escuelas de Niños y Niñas de Alsodux, de edificios eclecticistas. 

- Mercados. Se ubican en lugares como la Plaza de Abastos. El de Berja, por ejemplo, fue creado en la segunda década del siglo XX. 

- Casinos. Han sido muy habituales en los pueblos alpujarreños con un mayor nivel económico. Sobresale el Antiguo Casino de Ohanes, de 1905.

 

ARQUITECTURA RELIGIOSA

Arquitectura religiosa musulmana

Las mezquitas

En la comarca se conservan escasos restos de arquitectura musulmana. Aún así, se sabe a ciencia cierta que La Alpujarra era muy rica en este tipo de construcciones. 

Hasta nosotros ha llegado en buenas condiciones uno de estos edificios religiosos, que aunque convertido con la llegada de los cristianos en iglesia, aún conserva varios elementos constructivos originales que lo conformaban. Se trata de la Mezquita de Fiñana, la cual se cree que fue levantada en los siglos XII-XIII.

 

Arquitectura religiosa cristiana

Asociadas a ella, en ocasiones, encontramos inscripciones simbólicas, grabados en los que se representan figuras que suelen presentar forma de cruz, tanto latina como griega. Destacan las inscripciones de los Baños de Benejí o los llamados "Graffitis" del aljibe del Castillo de Escariantes, situado en Ugíjar. 

Iglesias

Cuando los cristianos toman Granada en el año 1492, una de las primeras medidas llevadas a cabo es la de convertir las mezquitas existentes en iglesias. 

En La Alpujarra se crearon alrededor de medio centenar de iglesias. Para construirlas, en su mayoría de fábrica mudéjar, se solía contar con alarifes granadinos de origen árabe. Apenas se conservan en la comarca iglesias propias de los primeros años de dominio cristiano. En cambio, sí que subsisten ejemplos de iglesias que se construyeron en el primer tercio del siglo XVI. Tal es el caso de la Iglesia parroquial de la Virgen del Rosario, de Juviles. 

Ya en el siglo XVIII, el lenguaje imperante de la época es el Barroco. Debido al crecimiento poblacional,  se hacen necesarios unos templos de mayor tamaño. El caso que más llama la atención al respecto es el de la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación de Órgiva. Su estructura originaria respondía a modelos mudéjares del siglo XVI, de una sola nave, aunque esta se ha visto alterada en gran medida. 

El Barroco también impulsará el culto a la Virgen María y a su hijo. Se propone entonces la construcción de espacios profusamente ornamentados, como serán los camarines. Muestra de ello es el Camarín de la Virgen de la Piedad, de la Iglesia de Benecid. 

La Ilustración recuperará el lenguaje clásico y sobrio a través del Neoclasicismo. De esta época data la actual Iglesia parroquial de san Gabriel, de Murtas. La primitiva se construyó en 1530, mudéjar y de planta rectangular con una sólo nave, aunque fue destruida en las revueltas moriscas. La actual responde a modelos neoclásicos, con planta de cruz latina y tres naves.

Ermitas y santuarios

Se levantan con la idea de reforzar la religiosidad de la población en la comarca. Destaca la Ermita de San Marcos de Turón, con su llamativa y excepcional fachada. 

Entre las ermitas y santuarios del siglo XIX encontraremos ejemplos como el de La Virgen de Gádor o el de Tices, de la población de Ohanes. En cuanto a las realizadas íntegramente de manera historicista y ecléctica, podríamos citar la Ermita de San Antón en Fiñana.

Aparecen también pequeñas ermitas. Por sus materiales y orientación hacia La Meca, se cree que la minúscula ermita del cementerio de Bayárcal fue en su origen un morabito hispanomusulmán. Otro ejemplo maravilloso, por sus particularidades, sería el de la Ermita de la Virgen de los Dolores o del Aljízar y su curioso alminar, llamado también "Torre del Garabito", cercana a las ruinas del antiguo Hizán o castillo medieval musulmán de Celín (Dalías). 

En el siglo XVI se erigen pequeñas Ermitas de las Ánimas, ubicadas a las afueras de los pueblos y a las que se acercan vecinos para pedir por el alma de sus fallecidos. 

Cementerios

Son elementos que, sin duda, presentan un gran interés histórico-artístico, patrimonial, paisajístico y etnológico. En poblaciones como las de Ugíjar o Canjáyar podemos encontrar, debido a su mayor disposición económica, ejemplos de enterramientos en sus cementerios que buscan cierta complejidad artística. 

Cruces

Símbolos y elementos de culto cristiano por excelencia, pueden aparecer vinculadas a edificios religiosos o exentas (a la entrada de pueblos). También las vemos en fachadas, rejas o ventanas, así como formando los calvarios o vía crucis

Se conservan multitud de cruces de hierro, piedra y madera. Este es el caso del Vía Crucis de Ohanes, formado por cruces de madera, o el de Válor, con cruces de forja.

 

Arquitectura religiosa budista

La Alpujarra nos ofrece el encuentro en su territorio con establecimientos religiosos como el conocido Centro de Retiros Budista-Tibetano O Sel Ling. Se encuentra muy cercano a la localidad de Soportújar y fue fundado en el año 1980 por dos lamas, Yeshe y Zopa Rimpoche. 

Llama mucho la atención su límpida y majestuosa estupa, una gran cúpula bulbosa que rememora la figura de Buda, la cual puede ser divisada desde una distancia considerable.

 

LAS COMUNICACIONES HISTÓRICAS

Vías de acceso: caminos y puentes

Por lo abrupto del territorio alpujarreño, la accesibilidad a la zona ha presentado grandes dificultades a lo largo de su historia. Para superarla ha sido necesario crear toda una serie de infraestructuras y vías de acceso, que han facilitado el tránsito por la comarca. 

Así, a través del tiempo se ha generado toda una red viaria comarcal, la cual ha llegado, en gran medida, hasta nuestros días. Quedan antiguos caminos, algunos todavía en funcionamiento, que presentan gran interés histórico, paisajístico y de ingeniería, cuyo origen cronológico resulta, en muchas ocasiones, difícil de establecer. 

El camino romano mejor identificado en la comarca es el de "Cuesta Empedrada", comunicando éste Adra y Berja. 

Ya en época medieval, la red de caminos se superpone a la anterior, extendiéndose de forma considerable y ascendiendo hasta las zonas más altas. Resalta el camino que comunicaba Almería con la capital granadina por los valles alpujarreños, citado por el geógrafo musulmán al-Idrisi. 

Los caminos de estas épocas son verdaderas obras de ingeniería. Una gran parte, incluso, de la llamada red de Caminos Reales, que vertebraba la comarca en toda su extensión hasta hace sólo unas décadas, tiene su origen en época musulmana y, en ocasiones, romana. 

Las llamadas "escarihuelas" destacan en La Alpujarra por su espectacularidad. Suelen ser caminos reales que zigzaguean entre montañas, salvando grandes desniveles del terreno. Podrían ser pequeñas variantes de las vías romanas. 

Muchos de todos esos caminos y de sus respectivos puentes hoy en día han desaparecido, al trazarse sobre ellos viales rodados o al encontrarse muy amenazados por falta de mantenimiento. 

También la actividad minera consiguió generar, a lo largo de los siglos XVIII y XIX, vías mineras. 

Los puentes son elementos muy característicos de La Alpujarra, conservándose incluso varios de las épocas romana y medieval (tanto musulmanes como cristianos). Destacan ejemplos como el Puente Romano de Mecina Bombarón o el Puente de La Tableta, de Válor. Con la arquitectura del hierro aparecen en la comarca interesantes ejemplos como el de Cherín. Y de hormigón armado será el Puente del río Alcolea, que se encuentra situado entre los municipios de Ugíjar y Alcolea. También existen curiosos ejemplos de puentes colgantes, muchos menos elaborados pero de gran interés, como el Puente Colgante de Benecid, entre esta localidad y la de Fondón. 

La minería y el negocio de la uva harán necesaria la implantación del ferrocarril en la zona alpujarreña durante el siglo XIX. Será importante, a su vez, la creación de toda una serie de infraestructuras relacionadas con este, como serían las vías, las estaciones o los tanques de repostaje, entre otros.

Ventas y posadas

Las ventas constituían un elemento esencial para apoyar a las antiguas comunicaciones, donde los caminos atravesaban lugares poco poblados o transitados. Atendían las necesidades de los arrieros y caminantes, que podían encontrar en ellas posada y comida, así como abrigo para las bestias. El relativo aislamiento de algunas explotaciones mineras dio lugar, igualmente, a la creación de múltiples ventas.

Algunas de las ventas antiguas se conservan, al menos exteriormente, en relativas buenas condiciones, si bien con una función diferente. Reconstruida totalmente para su utilización en el turismo rural se encuentra la Venta del Tarugo, en el límite del término de Albondón con el de Cástaras. 

Mientras que las ventas se situaban normalmente en lugares estratégicos de los caminos, fuera de los núcleos de población, las posadas cumplían la misma función dentro de esos pueblos. La estructura interior de tales edificios contaba de un gran espacio de descarga de animales y otro de encuentro y comedor, en la planta baja. Destacan antiguos establecimientos de este tipo, como la Posada del Cojo, en Cádiar, la de Sorvilán, la de Juviles o la de Bérchules.