EL AGUA Y SU USO AGRÍCOLA

Acequias

Con el propósito de retener el agua, para así poder disponer de ella en el verano y llevar su caudal a todas las zonas agrícolas, se diseña y construye todo un sistema de acequias, siendo los más característicos estos tres: careo, madre y brazal. 

- Acequias de careo. Recogen una parte del agua que circula por el río. Permiten la infiltración del agua a lo largo de todo su recorrido, para finalmente desembocar en zonas de mayor permeabilidad, llamadas careos. De esta manera, el terreno actúa como un enorme embalse sin necesidad de levantar grandes obras hidráulicas. 

- Acequias madre y ramales. De los canales principales, que recogen el agua del río, salen los ramales secundarios que distribuyen el agua a los distintos pagos. 

Cada acequia o conjunto de ellas está gestionada por una Comunidad de Regantes, que se encarga de la limpieza general antes del inicio de la temporada de riegos. El sistema más habitual de gestión del agua es el de las "tandas", por el que cada propietario recibe el agua del regante anterior según el orden establecido. 

Algunas acequias o canales de riego en la comarca son anteriores, incluso, a la colonización musulmana. Dichos casos son excepcionales y tendrían un origen romano. Otras obras corresponden a época contemporánea, muchas de ellas relacionadas con la boyante producción de la "uva de embarque", en el valle del Andarax. 

Estructuras auxiliares de conducción 

Sirven para trasladar el agua lo más lejos y alto posible, lo que conllevará el levantamiento de puentes, acueductos, etc. Como ejemplo, encontramos el Acueducto de Los Arcos (Cástaras) o el Acueducto de o sobre la rambla de Almacete (Dalías).

Albercas o balsas

Permiten la acumulación de agua, suficiente tanto para regar como para guardar. La necesidad de una acumulación mayor de agua llevará a la construcción de albercas con muros perimetrales, ya de mampostería. Destaca la Alberca Grande de Mecina Fondales (La Taha).

Presas

Son muros gruesos construidos a través de un río, arroyo o canal. Su finalidad es embalsar agua o reconducirla fuera de su cauce.

Aparecen en la comarca algunos ejemplos de presas, como El "Pantano de la Reina" (Dalías), que data de la Edad Media o la "Presa del Pantano" (Alicún), una pequeña infraestructura del s. XIX.

Norias

Para conseguir llevar el agua a cotas superiores a las que ésta se halla, es necesario crear norias o el “tornillo de Arquímedes”. 

Molinetas

También se utiliza la fuerza del viento para la extracción de agua del subsuelo. Ejemplo de ello sería la Molineta en “El Camino Real”. Debido a los fuertes desniveles topográficos en algunas zonas, tan sólo con motores de explosión ha sido posible llevar el agua del río a ellas.

 

EL AGUA Y SU USO GANADERO

Balsones

Son depósitos semi-naturales que facilitan el abrevado del ganado. Destacan la Balsa de La Chanata (mojón entre cinco términos: Bentarique, Instinción, Terque, Felix y Enix) o la Balsa de El Calabrial, en Felix. 

Aljibes y albercas

Construcciones imprescindibles para la trashumancia, que se generalizaron a partir del dominio almohade de la Península. Las zonas bajas de Sierra Nevada y la parte cercana a la costa son lugares de escasez de agua para el ganado. Por ello es necesario construir aljibes. Destaca el gigantesco Aljibe de La Chanata, en Instinción.

Entre los tipos de aljibes ganaderos que aparecen en la comarca se encuentran el aljibe alpujarreño de montaña, el aljibe tipo Campo de Dalías y los grandes aljibes.

 

EL AGUA Y SU USO URBANO

Fuentes

Las fuentes de caños reciben el agua de manantiales y cumplen funciones como las de calmar la sed de los vecinos y llenar los cántaros. La fuente más destacable de los diferentes pueblos será la llamada "fuente de la plaza", la cual suele mostrar una decoración más elaborada. Una de las fuentes más significativas de este tipo sería La Fuente de la Plaza de Laujar de Andarax, fechada en 1684. 

Lavaderos

Constituyen unos elementos para el aprovechamiento de agua por la gente de los pueblos. Su interior suele ser de forma rectangular y un canal más o menos sobre-elevado recorre y vertebra su espacio, todo él plagado de lajas para lavar, en un primer momento, y de pilas de lavar prefabricadas más adelante. 

Albercas o balsas urbanas

Cumplen la función de acumular el agua no utilizada, siendo aprovechada después para el riego.

Pozos

Los mejores conformados presentan brocal y un arco metálico del que colgar la polea, que baja y sube la cuerda que soporta el cubo con el que se extrae el agua. 

Aljibes y tanques

Los aljibes, aparte de proporcionar agua a la ganadería, también están pensados, muchos de ellos, para el consumo humano, ubicándose tanto en pueblos como en cortijos o incluso habría que señalar los aljibes de los castillos y castillejos, elementos vitales para la supervivencia de la población en caso de asedio. Entre ellos llama la atención el espectacular Aljibe de la Alcazaba de Fiñana, que tenía capacidad para abastecer a toda su población. 

Otras construcciones singulares serían los tanques, que son aljibes con una estructura cilíndrica semienterrada, con cubierta formada por bóveda de media naranja. En la comarca son excepcionales, destacando el Tanque del cortijo Aguilar, en Alhama de Almería.

Manantiales

La Alpujarra cuenta con numerosos manantiales, de los que emana agua ferruginosa o "agua agria". Dichas aguas tienen efectos muy beneficiosos para el organismo. Destacan los Baños del Piojo, de Cástaras, con aguas ferruginosas y sulfurosas. 

Los manantiales mineromedicinales más conocidos de La Alpujarra occidental son los Manantiales y Balneario de Lanjarón, cuyo edificio actual fue construido en la segunda década del s. XX. 

Los baños más destacados desde el punto de vista arqueológico de La Alpujarra oriental son Los Baños Árabes de Benejí, (s. XI) y los Baños de la Reina de Celín, en Dalías (s. XIII).