NEOLÍTICO

Generalidades

Andalucía es una de las regiones mediterráneas peninsulares donde pueden identificarse las fases iniciales del Neolítico. Las primeras comunidades productoras aparecen plenamente constituidas y formando parte de la corriente cultural de la cerámica impresa. Las zonas mejor estudiadas se sitúan en las provincias costeras de Almería, Granada y Málaga, o inmediatamente interiores como Jaén, con evidentes afinidades geográficas con el sur de la zona levantina.

En La Alpujarra, teniendo en cuenta la diversidad regional existente a nivel peninsular, tuvo lugar un proceso neolitizador adaptado a las características del entorno y a las tradiciones culturales preexistentes. El comienzo del Neolítico en la comarca se sitúa en el Cuarto Milenio a.C.

Los grupos humanos intervienen en el medio con nuevas estrategias de explotación económica: el desarrollo y expansión de las técnicas de usos agrícolas y ganaderos, la explotación de nuevas materias primas para la elaboración de distintos objetos (cerámica, tejidos, objetos de adorno personal), la técnica de pulimento enfocada a la industria lítica.  Además, se aprecia una continuidad de las tradicionales actividades de subsistencia (caza, pesca y recolección).

El desarrollo del Neolítico incidirá, además, en una configuración social que se hace mucho más compleja (creciente sedentarización, aumento de la población, nuevas visiones artísticas y religiosas), desarrollándose nuevas relaciones sociales y económicas.

En cuanto al hábitat en la zona, los yacimientos se sitúan en cuevas, en abrigos y al aire libre. El poblamiento se extiende por buena parte del interior y también por la zona costera.

Los res¬tos huma¬nos más anti¬guos que se han encontrado perte¬necen a este período, con asentamientos tan famosos como la Cue¬va de los Murciélagos en Albuñol o las cuevas de las Campanas e Intentos en Gualchos, a los que se unen numerosos yacimientos en las costas granadina y almeriense, destacando los asentamientos en cueva de las sierras de Lújar y La Contraviesa y los sentamientos al aire libre de Guainos Alto (Adra) y el Cerrillo de la Gobernadora (Beninar).

Cultura Megalítica

La consolidación de los conceptos económicos, sociales, territoriales o productivos del Neolítico se relacionan con la aparición de nuevas manifestaciones funerarias representadas por grupos sociales que forman parte de la Cultura Megalítica, nuevo foco cultural que surge al oeste de La Alpujarra, centrado en Antequera y Huelva.

La extensión del ritual funerario megalítico, asociado a la generalización del poblamiento al aire libre en localizaciones dispersas, llega hasta la mitad occidental de la provincia de Granada. Según los investigadores, en la zona de Guadix-Baza confluyen el megalitismo occidental y el oriental, representado por los tholoi de la Cultura de los Millares. Tendrá un amplio desarrollo en la posterior Edad del Cobre.

La cultura megalítica y sedentaria convive con tradiciones culturales distintas, representadas por grupos con un estilo de vida nómada. Se extiende por todo el Medio y bajo Andarax.

Cultura de Almería

Se desarrolla en el Neolítico Reciente, enlazando con la Edad del Cobre. En esta fase, la mejora de las técnicas agrícolas y ganaderas en los valles de la provincia de Almería deriva en la proliferación de las comunidades sedentarias, agrupadas en pequeñas aldeas y con rituales funerarios que dan lugar a las características sepulturas bajo túmulo.

La aparición de la metalurgia da paso a la Edad del Cobre o período calcolítico, y posteriormente a la Edad del Bronce y la Edad del Hierro.

 

EDAD DEL COBRE

Cubre aproximadamente el Tercer Milenio a.C. Se caracteriza por la aparición de un nuevo foco cultural, basado en la riqueza de la minería. Abarca los límites orientales de La Alpujarra y se manifiesta en asentamientos de Granada y Almería.

Necrópolis: con enterramientos acompañados de ajuar, tipo “tholos”, como Los Milanes en Abla o la Necrópolis de Balsaplata en Berja.

Asentamientos: Los Millares en Santa Fe de Mondújar, Las Juntas en Abla.

La introducción de la metalurgia del cobre se relaciona con una mayor complejidad económica (intensificación de la producción: caza, agricultura, ganadería, producción artesanal) y social (estratificación social, urbanismo). Durante buena parte del período continúa vigente el ritual de enterramiento colectivo, en estructuras monumentales y en cuevas.

Cultura de Los Millares 

Ya desde comienzos de esta etapa se están formando los grandes poblados permanentes y fortificados del sudeste peninsular, relacionados con el desarrollo del ritual de inhumación colectiva, en el que los tholoi son agrupados en grandes necrópolis.

El asentamiento de Los Millares, situado en la Sierra de Gádor, se considera el más importante de esta cultura almeriense, que alcanza un gran desarrollo técnico y cultural y que se extiende por todo el sur y levante peninsular. 

El abandono de Los Millares se relaciona con la fundación, en sus alrededores, de los primeros asentamientos pertenecientes a la Cultura de El Argar.   

 

EDAD DEL BRONCE

Entre el 1.900- 1.800 a.C. surge la Edad del Bronce, periodo del que también se han encontrado restos en La Alpujarra. Destacan asentamientos como Cerro de Benejí (Berja) o El Cerroncillo (Dalías). La Cultura de El Argar se desarrolla en Almería, extendiéndose por una amplia zona de Andalucía, sobre gran parte del territorio que ocupó la Cultura de los Millares.

Se caracteriza por el desarrollo de la metalurgia del bronce y por una evolución a todos los niveles, tanto económicos como sociales o culturales. Entre los rasgos de estas complejas sociedades se encuentra el aumento poblacional, una mayor preocupación defensiva, una nueva concepción urbanística, la asociación poblados-necrópolis, la intensificación económica, la especialización artesanal, el desarrollo del comercio, la uniformidad cultural o la diferenciación social.

El nuevo modelo de poblamiento se define por la ubicación de los asentamientos en lugares elevados fuertemente amurallados, que proporcionan un mayor control visual. Se colonizan en zonas de media o alta montaña, extendiéndose por buena parte de la comarca.

A finales del período desaparece la organización argárica, después de una etapa de decadencia general, produciéndose una transformación generalizada que deja a un lado la centralización, predominando grupos regionales con unos nuevos patrones de asentamiento y funerarios. Los cambios en los poblados son perceptibles en cuanto a ubicación, arquitectura y defensa.