SIGLO XVIII

Con el paso del tiempo, la recuperación demográfica en la comarca alpujarreña se va haciendo palpable. Se relaciona con un progresivo desarrollo económico, en el que el sector agrario sigue teniendo especial protagonismo, caracterizado aún por las pequeñas parcelas. La población alpujarreña, constituida en una gran parte por aquellos repobladores a los que tanto les costó adaptarse a la zona, adoptó los tradicionales sistemas de aterrazamiento y regadío e implantó nuevos cultivos, llevando a cabo además una relevante actividad ganadera, unida a una artesanía heredera de antiguas tradiciones. La tendencia al autoabastecimiento y a la economía de subsistencia continuaron patentes. 

En 1.728 tiene lugar una reforma administrativa, mediante la cual La Alpu¬jarra se estructura en distritos, estableciendo su capitalidad en Ugíjar.

 

SIGLO XIX

Periodo de intensa actividad política a nivel peninsular, que tendrá su reflejo en la comarca. Durante la Guerra de la Independencia, en la que los franceses también tuvieron presencia en la zona, los alpujarreños crearon partidas contra ellos, haciendo frente a la amenaza exterior mediante la lucha de guerrillas.

En 1.833, Javier de Burgos establece la división provincial de España. Ello afecta directamente a La Alpujarra, pues se lleva a cabo una nueva organización provincial que la divide entre las provincias de Granada y Almería. Hasta ese momento había conservado la división administrativa andalusí de las tahás. Ello afecta decisivamente al desarrollo y futuro de la comarca.

El año siguiente, acentuando esta división, se crean los partidos judiciales con capital en Órgiva, Ugíjar, Albuñol y Motril. 

A nivel social, el crecimiento demográfico iniciado el siglo anterior continúa, aunque se advierten momentos de decadencia también apreciables en el sector económico (terremoto de 1.884, plaga de la filoxera en 1.888, decadencia de las minas de plomo de Sierra de Gádor).

Poco a poco, la economía vive importantes procesos productivos, integrándose en el mercado internacional (explotación minera, producción vitivinícola, etc.).

 

SIGLO XX

Se acentúa el proceso de recuperación, iniciándose mejoras en diferentes aspectos, como en las comunicaciones (construcción de carreteras) o la electricidad (introducción del tendido eléctrico).

Guerra Civil  (1936-39)

Los acontecimientos bélicos en la zona no presentan carácter intenso, existiendo alguna actividad en la Sierra de Lújar o zonas de Capileira, Bubión, Órgiva o Pórtugos. La línea de frente no fue modificada sustancialmente durante el conflicto. 

La revuelta, que había triunfado en la capital granadina, fracasa en gran parte de La Alpujarra. Las costas granadina, malagueña y almeriense y una parte importante de La Alpujarra quedaron bajo el mando del gobierno de la República. En la parte más occidental la sublevación triunfo. 

Durante los años que duró la guerra, en la comarca fueron torturadas, asesinadas y enterradas miles de personas, a manos de ambos bandos. Destacan los acontecimientos del barranco del Carrizal, junto a la carretera de Órgiva a Lanjarón, o el campo de trabajo en Turón.

A partir de 1939 los republicanos van abandonando la zona, ocupando progresivamente La Alpujarra los nacionales. Se intentó organizar la resistencia al nuevo régimen, sin éxito.  Agrupaciones guerrilleras, “bandoleros” o “los de la sierra” se escondieron en la comarca para luchar contra el poder. Destacan personajes como el Mota, el Bizco, El Palanca, el Bonilla, el Saltatrenes o los Galindos.

La decadencia económica posterior, a la que contribuyó la Segunda Guerra Mundial y sus negativas consecuencias para España, con el bloqueo por parte de las potencias vencedoras, se vio reflejada en la comarca en una difícil época de escasez y miedo, en la que la agricultura y la ganadería permitían a duras penas la mínima subsistencia.

Como aspectos positivos, el nuevo régimen realizó importantes mejoras en los pueblos, como la instalación de agua corriente, del saneamiento, del alcantarillado, la pavimentación de las calles y algunos avances en las comunicaciones.

Además, el interés de La Alpujarra entre los investigadores sigue vigente en estos momentos. Un sinfín de estudiosos y de científicos contribuye a proporcionar un conocimiento más exacto de la comarca.

 

LA ALPUJARRA EN LA ACTUALIDAD

Destaca la emigración en la comarca, con la llegada de la industrialización y el auge del turismo de sol y playa. La población alpujarreña se marcha en busca de trabajo a Cataluña, País Vasco, Madrid o Baleares y también al extranjero (Francia, Suiza, Alemania). Se perdió casi el 50 % de la población global de La Alpujarra.

La pérdida de población motiva la desaparición de determinados municipios y la aparición de otros nuevos,  por concentración de varios de ellos.

Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XX, la inmigración (de población nacional y extranjera) y la progresiva recuperación económica se hacen evidentes. 

Los nuevos sistemas agrícolas adquieren un gran desarrollo, aunque muchas de las tradicionales técnicas de cultivo son abandonadas. Aparecen focos agroindustriales localizados, como el secado del jamón en Trevélez y pueblos cercanos.

El desarrollo de sectores como la artesanía y el turismo en la zona es cada vez más evidente, marcando de una manera muy importante el desarrollo de los pueblos. A todo ello se unen los nuevos patrones culturales, las nuevas tecnologías o la tendencia al consumismo. Entidades y asociaciones que promueven la conservación de los valores culturales y las iniciativas de desarrollo sostenible marcan, de igual forma, el desarrollo de la Alpujarra.

Sociedad, economía y paisaje comarcal hoy son una realidad diferente.